La familia que inventó la birome sigue creando y lucha por defender la escritura a mano

Ladislao Biro creó el bolígrafo en 1938. Ocho décadas después, sus nietos y bisnietos siempre llevan uno en el bolsillo. "Hay cosas que no se pueden escribir en la PC ni en el celular", plantean

Martín Grosz. Clarín

"Esta casa explotó varias veces", recuerdan, con cierta nostalgia. "Es que él era así, se la pasaba haciendo experimentos en el baño y en la cocina. Entonces en una época, cuando trabajaba con ollas a presión, de repente estallaban todos los vidrios". "Él" es Ladislao Biro, el inventor más brillante que tuvo la Argentina, cuya idea más famosa cambió la forma de escribir del mundo: el bolígrafo. La anécdota la cuentan sus herederos en una visita a la vivienda de Colegiales donde se criaron, y en la que Biro vivió hasta su muerte, en 1985.

A casi 80 años de la primera birome -patentada en 1938-, Clarínbuscó conocer quiénes son los descendientes de su creador. El hallazgo fue una familia integrada por la hija, 2 nietos y 5 bisnietos ya veinteañeros, todos con un fuerte sello creativo que parecen llevar en los genes. Y todos defensores de la escritura a mano.

La tradición, cuentan, empezó con la generación anterior a la del gran inventor, nacido en Hungría en 1899. Su papá, dentista, mejoró el instrumental de la época y creó un armario con luz eléctrica. La mamá, en tanto, le salvó la vida inventando la incubadora: él había nacido prematuro y los médicos lo daban por muerto, pero a ella se le ocurrió ponerlo en una caja frente a una lámpara. Ya en el siglo XX, Ladislao siguió a la altura con innovaciones como el cambio automático para autos y uno de los primeros lavarropas, además de la birome (ver aparte). Y el talento siguió cruzando generaciones.

La hija única del inventor, Mariana Biro, tiene 85 años y se define como "educadora, no inventora". Pero desarrolló un método único para promover el pensamiento creativo en niños, y sigue al frente de una institución fundada por ella en 1966 -la Escuela del Sol- que aplica esa receta cada año con 400 chicos. "Los hacemos inventar para que aprendan a buscarles soluciones novedosas a los problemas", explica.

Mariana Biro tuvo dos hijos. Eduardo, ya fallecido, inventó una "mamadera descartable" y logró programar, en 1991, un sistema para chatear precursor del ICQ y el MSN Messenger. La otra nieta de Ladislao, Elena, emigrada a Estados Unidos en 2002, tiene hoy 47 años y se destaca por hacer obras de arte y objetos de diseño con materiales que rescata de la basura. "Siempre en mi familia tuvimos la inquietud de hacer pruebas guiados por la intuición, para crear cosas nuevas. Me crié así y se lo transmití a mis hijas", resume.

Ellas son tres. Lola, a sus 22 años, ya terminó dos carreras -Matemática y Educación Especial- y ahora cursa dos maestrías. Olivia (24) se dedicó a la docencia y Juana (20) estudia Psicología, aunque como hobby "siempre está haciendo algo creativo, como cuadros, objetos en cerámica, pulseras, collares", dice la madre.

 

Ver artículo completo