Los valores humanos frente a la globalización

Rafael Braun, La Nación

"La globalización es un cambio de paradigma en las relaciones humanas de tal profundidad que ni siquiera quienes están a la vanguardia de él saben adónde puede conducir. Y del mismo modo que el tiempo es irreversible en la historia personal de cada uno de nosotros, la era de las inmensas fábricas, verticalmente integradas, con miles de asalariados empleados de por vida, ya no volverá. Los medios de producción y las relaciones de producción ya no serán los del pasado. No hay vuelta atrás. Lo que está en nuestras manos pensar y conducir es el futuro.

¿Cuál ha de ser el lugar de la persona en el futuro organizacional? Para responder a esta pregunta de manera responsable es preciso pasar del plano descriptivo al valorativo. La persona no existe para la organización, sino la organización para la persona. Toda estructura social debe estar al servicio de la persona. Pero de la persona concebida como un sujeto libre e inteligente, capaz de proveer a sus necesidades por medio del trabajo, y participar con poder de decisión en la vida colectiva.

Grandes desafíos

Respetar a las personas en un proceso de cambio es, ante todo, respetar la dignidad que poseen por ser sujetos. No son recursos humanos descartables, ni objetos instrumentados para la defensa de intereses corporativos. Quienes hemos participado en grupo de una caminata sabemos que los dos puestos clave son la vanguardia y la retaguardia. El primero marca el rumbo; el segundo marca el ritmo. Porque lo importante no es que algunos lleguen primero, sino que lleguen todos. Algunos llegarán por sus propios medios; otros serán recogidos en el camino, pero también llegarán.

El segundo desafío es entrenar mejor a los que pueden caminar por sí mismos, para poder seguir haciéndolo en un tiempo de cambio. Y organizar el proceso de producción de bienes y servicios de manera de no castigar impositivamente a las empresas que emplean a las personas, en comparación con las que emplean mayormente capital.

El tercer desafío es dedicar parte de las mejores cabezas y mejores corazones para atender la retaguardia. El aumento de la exclusión y marginalidad social no están sólo afectando un nivel de vida. El precio mayor es, en los que sufren, la falta de reconocimiento de la dignidad personal avasallada, y en los que caminamos adelante, la dureza de corazón, que no se deja conmover por la compasión. Estado, empresas, sector social deben unirse en una gran alianza para reincorporar la retaguardia excluida a la marcha en común".

Extractos de la disertación del padre Rafael Braun en las jornadas de ACDE del 2000.

El padre Rafael Braun, doctor en Filosofía en la Universidad de Lovaina (Bélgica), tuvo una relevante actuación en el campo intelectual de la Iglesia y en el análisis de la realidad política del país. Fue un promotor infatigable de la importancia de la libertad de pensamiento, por lo que en 1996 recibió el premio Derechos Humanos de la B'nai B'rith Argentina y fue también galardonado con el diploma al mérito en la disciplina Ética por la Fundación Konex. Falleció a los 82 años el pasado 9 de octubre.