La empresa artesanal de 150 años que conquistó el mundo con artículos de polo y equitación

Transmitiendo el oficio de generación en generación, Ucha exporta hoy el 70% del total de su producción

Lionel Paredes, La Nación

Ucha es una empresa que se atrevió a soñar y apostó fuertemente a las exportaciones, haciendo de su negocio familiar un modelo rentable y exclusivo. Dedicada a la fabricación de fustas, monturas de salto, polo y equitación, además de matras, cascos, tacos, pelotas y todo lo relacionado con el mundo ecuestre, la empresa liderada hoy por Sebastián Ucha ya exhibe con orgullo una historia de casi 150 años.

Sebastián es la tercera generación al frente de un negocio artesanal que no para de crecer. "Llegó a mis manos una fábrica de fustas de cuero hechas a mano, con un sistema de producción 100% artesanal con harina de mandioca y no pegamentos, por ejemplo, que son un gran diferencial", cuenta.

 

Tras ver que tenía un producto de estas características, único y exclusivo, hecho a mano y de plata de alpaca, algo que ya casi no existe en el mundo, Sebastián decidió empezar a exportar. "Comencé exportando a los shops de polo del mundo solo fustas y luego muchos más productos relacionados con el polo, el salto, la equitación, el dressage, el turf, el driving y casi todas las actividades ecuestres. Hoy somos mundialmente conocidos por nuestras monturas", añade, una declaración respaldada por los números: Ucha exporta mensualmente alrededor de US$50.000, equivalentes al 70% de su producción.

El negocio, sin embargo, enfrenta barreras relacionadas con su capacidad de producción y costos: al ser artesanal, competir puede llegar a ser una cuestión feroz. "El aprendizaje, que viene de padres a hijos, de generación en generación, es algo costoso y duro, algo que en la ecuación pesa para competir contra China, Alemania y Suecia, donde producen similares productos, pero industrialmente y en serie", dice. "Pero continuar siendo decididamente artesanales es el éxito de nuestro negocio, ya que la exclusividad de nuestros productos, con cada una de nuestras piezas numeradas, nos hacen mucho más valiosos. Es más, desde hace unos diez años ofrecemos garantía de por vida en casi todos nuestros productos, algo que nuestros competidores locales y extranjeros no hacen".

Hasta hace poco, el poco volumen de los envíos internacionales constituyó otra barrera para el negocio, ya que encarecía el costo de la exportación, que además tenía que ser aérea. Hoy, con la implementación de la herramienta Exporta Simple, "podemos comparar dentro del mismo sistema los precios de los couriers y, automáticamente, armar la factura, cobrando los reintegros correspondientes después de cada operación", dice Sebastián, quien añade que, de igual forma, continúa participando de ferias y exposiciones comerciales de la mano de organismos estatales.

 

Además de generar empleo en el país, la empresa también genera empleo en el exterior, ya que tiene un depósito en Alemania y un distribuidor exclusivo que abastece a todo el continente europeo.

Este año, la empresa quiere empezar a ofrecer franquicias en el exterior, principalmente en ciudades como París, Düsseldorf y Londres, luego de haber conquistado el mercado del Viejo Continente y algunos destinos más insólitos, como China, Dubai, Nigeria, Malasia, Indonesia y Omán.

Asimismo, la empresa quiere comenzar a innovar creando fustas con partes intercambiables para combinar con botas y cascos.

Pero quizá la mayor apuesta para este 2018, que aún está en etapa de prueba, es la de usar diamantes en la parte de atrás de las fustas, con certificado de garantía, otro paso para reafirmar la exclusividad que representa la marca, ya que actualmente en el mercado no hay ningún producto ecuestre que contenga esta piedra preciosa.