El talento argentino sale a la conquista del Primer Mundo

Pablo Fernández Blanco, La Nación

Negocios como la exportación de publicidad, asesoramiento legal, contabilidad, informática, investigación y desarrollo y consultoría ya suman ventas por más de US$ 5700 millones anuales, con Estados Unidos como el mercado más buscado.

Una comitiva de 35 empresarios que representaban a 19 empresas argentinas dedicadas a producir y exportar servicios de alto valor agregado recorrió hace un par de semanas Nueva York, sede del poder financiero internacional, y Boston, una metrópolis autodefinida como el ambiente más creativo del mundo por la convivencia de universidades prestigiosas, empresas de tecnología y el cosmopolitismo estudiantil.

Convocados por Argencon, una entidad conformada por empresas prestadoras de servicios con la mira puesta en la exportación, la misión llegó con el objetivo de "hacer marca". Quien tenga al menos cuatro décadas encima puede pensar que se trata de un cliché del vocabulario millennial, pero no. Tampoco es una metáfora futbolística, sino que hace referencia literal a la necesidad de un grupo de empresas locales que construyeron un mundo de negocios basado en el talento argentino. Quieren que el sello albiceleste sea cada vez más fácil de identificar en Estados Unidos para vender más en esas tierras.

Se trata de los denominados servicios basados en el conocimiento (SBC), una clase de exportación que no pasa por la Aduana, ya que cruza las fronteras geográficas a través del mundo digital, en la forma de un plano de ingeniería, un libro contable cuyos resultados finales terminarán publicándose en la página web del organismo regulador bursátil norteamericano o la edición de una serie televisiva.

Las siglas SBC engloban prestaciones tan distintas como la liquidación de sueldos de una petrolera gigantesca como Exxon, que se hace en Puerto Madero; la contabilidad para la sede norteamericana de su competidora Chevron; la producción de contenidos audiovisuales o desarrollos de realidad aumentada que se hacen en Rosario y se usan en fábricas de cualquier otro lugar del mundo.

Pese a su escasa difusión entre el público masivo en comparación con los otros actores dinámicos de la economía local, como la agroindustria o los fabricantes de autos, con US$ 5700 millones anuales, los SBC son el segundo entre los mayores complejos exportadores del país, detrás del campo.

Aunque el presente es bueno, sus integrantes creen que el futuro será mejor. Quizá por eso encuentran el apoyo consistente del Gobierno, que les abrió las puertas del consulado argentino en Nueva York para organizar un encuentro. En ese marco, Carlos Pallotti, subsecretario de Servicios Tecnológicos y Productivos, estima que en seis años se sumarán US$ 4000 millones adicionales en exportaciones por una combinación de factores. "Requieren una baja inversión, escasos insumos, buenos recursos humanos y hacemos algo que el mercado demanda. Realmente se puede exportar más", sostuvo.

Según un informe oficial, entre enero y junio de este año hubo variaciones positivas en las ventas externas de todos los SBC. Sobresalieron el software y los servicios de informática, con un crecimiento de 36,4% interanual y cargos por uso de propiedad intelectual (49,1%), así como también las exportaciones de servicios empresariales, profesionales y técnicos (22,6%), donde se destacaron las categorías publicidad, arquitectura e ingeniería.

Si se le restan las importaciones, el saldo de la balanza de los servicios basados en el conocimiento arrojó un número positivo de US$ 582 millones en el primer semestre de este año. En los últimos cuatro trimestres, en tanto, acumuló un superávit de US$ 718 millones, el mayor desde comienzos de 2013.

Aunque no lideran el ranking de inversiones, una medalla que se cuelgan las petroleras y las automotrices, esas empresas se pueden jactar de su capacidad para la creación de empleo. Por caso, la consultora EY terminó la expansión de un centro de servicios en el país que emplea a unas 1000 personas, mientras que PWC creó 600 puestos con la ampliación de oficinas. Y Accenture, otra de las hijas dilectas de los SBC, que provee servicios de estrategia y consultoría, tiene tres iniciativas entre las que generan mayor empleo en la era Macri: la expansión de su centro de operaciones en Buenos Aires, del denominado media digital interactive y la construcción de un nuevo ecosistema en Parque Patricios. En total, suman 1800 sillas nuevas para el mercado laboral.

Para Sergio Kaufmann, timonel de esta última compañía, "la economía digital deja muy poco espacio para los segundos". Y agrega un ejemplo: "La capitalización de Amazon es mayor que la de las ocho mayores cadenas de retail".

En total, los SBC crearon en el primer semestre del año 6500 nuevos empleos -la remuneración bruta promedio ronda los $ 35.000 mensuales y creció 5% más que la inflación-, 27%más que en el mismo período del año pasado.

Los números encierran historias cautivantes, como la de un peluquero de perros tucumano o la de un policía de 43 años en Luján de Cuyo que hicieron el curso de programación, un oficio que reclaman empresas como Coto, Farmacity o Aluar, y están listos para jugar en otra liga del mercado laboral.

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